GRAN PECADOR

Hola, mi nombre es Paz Romero Bustos, y después de mucho pensarlo decidí acceder a una gentil invitación de este medio, escribir con absoluta libertad. La tentación ganó y pudo más que mí apretada agenda. No se si seré del gusto de todos, pero la verdad, yo me atrevo a escribir, porque estoy convencida que todas las mujeres tenemos algo que contar y tenemos un espacio por el que debemos luchar cada día. Desde Chillán, mi ciudad por adopción, saludo a Ñuble, pero en especial a la comuna de San Carlos, lugar donde nací y crecí, arrullada de lindos momentos que supongo ya no se repetirán.

Esta es mi primera columna para Tejemedios y luego de escuchar, muchas penas y quebrantos, luego de muchas historias que no enriquecen mi ser, y que sólo atrofian la capacidad que alguna vez tuve de impresionarme, logré entender que la vida, los problemas y desasosiegos de la gente, tienen muchas veces su origen en el entorno, en el ambiente, en la política, la moral, las virtudes y la fe. -Estos factores siempre se entrecruzan, y he decidido hacer un llamado a mirar lo que los entendidos nos han dejado escrito, o lo que nos han regalo como una hoja de ruta a la cual seguir, pero que rara vez recordamos y por eso el mundo está como está. Loco, irresponsable y caótico. Algunos lo llaman corrupto, otros vendido, pero yo, y sin querer ser papista, simplemente lo llamo “Gran Pecador”.

¿Quién de ustedes sabe cuales son los 7 pecados capitales?, que hacen de nuestras vidas, de nuestros trabajos, de nuestros sueños, una suerte de carreta llena de piedras, que no somos capaces de acarrear, transformando nuestras vidas en algo pesado, desgastante e imposible de sobrellevar.

Los reconocidos o tradicionales “siete pecados capitales”, son la lujuria, la gula, la avaricia, la pereza, la ira, la envidia y la soberbia, son un conjunto de vicios opuestos a la enseñanza moral que el Catolicismo y el Cristianismo transmiten. Cada uno de ellos fue recopilado y clasificado por San Gregorio Magno (también conocido como Gregorio I, el sexagésimo cuarto Papa de la Iglesia Católica.)

Posteriormente, el poeta italiano, Dante Alighieri, los integro en la redacción de “La Divina Comedia” (c.1308-1321), un poema teológico considerado hoy en día una obra maestra de la literatura italiana y mundial. También otros artistas europeos tuvieron su parte en la promulgación de estos pecados capitales, gracias a la idea de utilizarlos como fuentes de inspiración en sus grandes obras. Mas allá de esto, la comunidad religiosa ha debatido durante años el verdadero contenido de los mismos llegándose, en muchos casos, a diferentes interpretaciones con sus respectivos castigos.

1- El primero en encabezar la lista, la lujuria, ha sido definido como aquel pecado que incluye pensamientos o deseos obsesivos o excesivos de naturaleza sexual o en palabras de Dante, “el amor excesivo por los demás”. El castigo correspondiente a la lujuria incluye el ser asfixiado en fuego y azufre.

2- La gula, el segundo vicio, ha sido interpretada como el consumo excesivo de comida y bebida aunque antiguamente se utilizaba para señalar toda clase de excesos. Aquellos que cometieran este pecado serían forzados a comer ratas, sapos, lagartijas y serpientes vivas.

3- La avaricia ha sido considerada como un pecado muy similar a la lujuria o a la gula,  pero aplicada a la adquisición de riquezas en particular. Su castigo, el ser colocado en aceite hirviendo.

4- La pereza, ha sido catalogada como la “tristeza de ánimo” que nos aparta de las obligaciones espirituales o divinas. La misma nos llevaría a una fosa con serpientes.

5- La ira ha sido descrita como un sentimiento no ordenado, ni controlado, de odio y enojo. El resultado de este acto seria el desmembramiento del cuerpo.

6- La envidia, el sexto pecado capital, se relaciona con la avaricia, sin embargo, la envidia desea algo que alguien más tiene, y que percibe que le hace falta. Este pecado se castiga sumergiendo al acusado en agua helada hasta la muerte.

7- Por ultimo, la soberbia o el orgullo, el deseo de ser más importante o atractivo que los demás, es considerado el más grave de los pecados capitales y fuente de los mismos. El mismo era penalizado con el cruel método de tortura conocido como “La rueda”.

Sin embargo hoy en día, la Iglesia agrandó el listado de pecados capitales y lo hizo sabiamente. Ya que los tiempos en que vivimos son dinámicos, cambiantes y presentan nuevas tentaciones, todos acordes al mundo globalizado en el que vivimos.
Es sumamente curioso que cada uno de estos nuevos pecados, se apliquen a las personas y al bien común, pero más curioso es que todos evidentemente apunten a los típicos pecados que se les critican más a los políticos o a los cargos de representación popular.
Pareciera ser que la IGLESIA desde un punto de vista social y pragmático, advierte que la gran caja de resonancia de las pellejerías mundanas, tienen su origen en un mundo donde la política edifica y destruye a voluntad sobre cada una de las formas de vida del planeta.

-Para mi gusto cada uno de los 7 pecados capitales deben ser repasados mentalmente, para llegar a enderezar nuestras torcidas y mundanas vidas, pero los otros 5, deberían ser el alimento de cada político, la sal y el agua de sus objetivos y promesas.

Señores políticos, recuerden esto y háganlo carne en sus vidas.

8- No contaminarás el medio ambiente.
9- No provocarás o permitirás la injusticia social.
10- No causarás o provocarás la pobreza a los demás.
11- No te enriquecerás hasta límites obscenos a expensas del bien común.
12- No consumirás ningún tipo de drogas que nublen tu juicio y razón.

Los castigos no se han escrito, sin duda quedan a libre disposición del juicio y escarnio popular, después de todo son otros tiempos, donde parece que nada nos sorprende tanto, pero cuidado con eso…Los pecados, siempre serán pecados, no importa de lo que los disfracemos, ni los objetivos que persigan por el bien de algunos. Dicho esto, espero que más de alguien lo medite y al que le quede el sombrero, que se lo ponga.

Para Tejemedios escribió:
PAZ ROMERO BUSTOS
Psicóloga Clínica