Piñera: El nervioso perfil del posible Presidente de Chile

Un dato no menor y a tener en consideración: Si gana la segunda vuelta del 17 de diciembre, Sebastián Piñera será el único político de derecha en gobernar Chile en dos ocasiones desde hace casi un siglo

Su buen olfato para los negocios lo llevó a convertirse en uno de los hombres más ricos de Chile y su persistencia, a ser el primer mandatario de derecha en casi 50 años. El empresario Sebastián Piñera puede llevar de nuevo la derecha al poder en Chile. Si lo logra, como todas las encuestas lo anticipan, sería el único político de derecha en gobernar Chile en dos ocasiones desde hace casi un siglo, al final de un largo camino que siempre transitó conjuntamente con el manejo de sus negocios que lo llevaron a tener hoy una fortuna valorada en 2.700 millones de dólares, según Forbes.

Piñera, que cumple 68 años el 1 de diciembre, ha transitado por una fina línea que se confunde entre la gestión de su patrimonio, y los deberes de un hombre de Estado, además ha debido doblegar un carácter impulsivo para ganarse la confianza del electorado de centro derecha.

Su contendor dijo sobre él "No puede estar dedicado a ganar plata y además a gobernar el país. Es lo uno o lo otro", así atacó el candidato oficialista Alejandro Guillier, el segundo detrás de Piñera en la carrera para los comicios del domingo.

Cuando en el 2010 llegó a la Presidencia, después de dos décadas de carrera política, dilató la venta de acciones de un canal de televisión, de la aerolínea LAN (ahora LATAM tras la fusión con la brasileña TAM) y del club de fútbol Colo Colo.

"En la vida uno no siempre hace lo que quiere y por las razones que ustedes conocen, tomamos la decisión de vender Colo Colo", dijo Piñera, para justificar esa operación que le reportó ganancias por 7,4 millones de dólares.

Mientras era mandatario y se discutía un litigio marítimo entre Chile y Perú en la Corte de Justicia de La Haya, una de sus empresas compró acciones de la pesquera peruana Exalmar, que se benefició del resultado de la sentencia internacional que modificó el límite marítimo entre ambos países, agregando para Perú unos 22.000 km de mar, sin embargo fue sobreseído recientemente por la justicia chilena, o sea, no pasó nada.

"Aprender de los errores"
Tras una primera derrota contra Michelle Bachelet en el 2005, cuatro años después Piñera logró romper dos décadas de hegemonía de gobiernos de centroizquierda para alcanzar la presidencia de Chile tras ser senador, liderando, después del retorno de la democracia, la renovación de la derecha, en la llamada 'Patrulla Juvenil'.

Sus promesas de una nueva forma de gobernar, pronto se desmoronaron. La realidad se impuso: Gobernar un país no es lo mismo que administrar empresas.

"Se dio cuenta que fue mucho más complejo de lo que pensaba. Su periodo en La Moneda lo hizo aprender que las cosas son más difíciles", según una de sus biógrafas, la periodista Bernardita del Solar.

A tropiezos e incluso burlas públicas por los frecuentes errores en los que incurre al citar datos históricos, compilados por el semanario 'The Clinic' en las llamadas 'Piñericosas', llevaron a Piñera a cultivar la templanza en esta campaña para la reelección, trazada desde el mismo día en que dejó el palacio presidencial de La Moneda con un 50% de apoyo.

Tras la irrupción del candidato de ultraderecha José Antonio Kast, abandonó su deseo de erigirse en el líder de una derecha renovada y democrática, alejada de la dictadura de Augusto Pinochet, del que siempre fue crítico.

Un primer aviso de sus intenciones lo dio durante su anterior gobierno, cuando se enfrentó a su propio sector al anunciar el cierre de una cárcel especial para militares represores y calificar de "cómplices pasivos" a civiles que apoyaron la dictadura.

"No quiero profundizar divisiones o desencuentros al interior de la centro derecha, todo lo contrario", dijo Piñera al anunciar el cierre del penal que albergaba -con grandes lujos- a los principales represores del régimen de Pinochet.

Nueva campaña, viejos problemas

En medio de la caída de la popularidad de Bachelet tras el escándalo de corrupción que involucró a su hijo mayor, su imagen de hombre próspero volvió a embelesar al electorado chileno, que hoy lo tiene, con un 36,6% de las preferencias, como favorito para ganar las próximas elecciones, claro que para esto necesita de kast, y de algunos votillos de la DC, además del voto oculto de castigo, tan común en nuestro país.

Una revancha para Piñera que al final de su gobierno confesó sentir "envidia" de Bachelet, por el carisma innato y la gran cercanía que logra con las masas. En cambio, él parece frío, distante y soberbio.


Con su nueva candidatura volvieron también a la escena pública sus tics nerviosos, un molesto movimiento de hombros - su rostro crispado, su ostentoso reloj rojo que rompe con su preferencia por los trajes oscuros, y las bromas (algunas machistas de mal gusto) con las que suele hacer frente a situaciones públicas. 

En definitiva, él podría ser el próximo Presidente de Chile, (pero lo pongo en tiempo verbal potencial o condicional) “PODRÍA”…

Para El Examinador.cl
Paz Romero Bustos
Psicóloga Clínica
Máster en Psicología de la Conducta


Aún faltan compromisos con las mujeres

Un gran saludo a toda la Región de Ñuble, a mis amigas y amigos de Quillón, Bulnes, Chillán y San Carlos. Para mí es un placer poder escribir nuevamente para ustedes, ahora desde El Examinador.cl. Ya ha pasado mucho tiempo, pero nuevamente estamos juntos y eso es lo importante.

Las mujeres aún estamos al debe:
Este es el momento propicio para hacer un recuento respecto a las tareas pendientes del estado chileno respecto a las profundas inequidades que viven las chilenas y de esta manera, enfrentar así una de las expresiones más evidentes de la desigualdad existente en nuestro país.

A pesar de que todo el debate sobre la desigualdad en Chile, se ha centrado fundamentalmente en la disparidad de los ingresos, incluso en este marco, son las mujeres las que viven una situación más desventajada, y así ocurre cuando observamos cualquier grupo humano, el de los pueblos originarios, de los inmigrantes, de quienes tienen distinta condición sexual, de los jóvenes, etc.

En cuanto a representación política femenina, Chile presenta una de las tasas más bajas de participación de las mujeres en cargos de elección popular si se le compara con países de la OCDE (26%) y con los de América Latina (23%). Por tanto, y a pesar que las mujeres constituyen la mitad de la población y electorado, sus necesidades e intereses específicos – muchas veces vinculados al cuidado de la familia y al peso de las tareas domésticas –no están lo suficientemente representados en las políticas públicas.

Para ello se requiere avanzar en medidas especiales para acelerar la igualdad de facto como podrían ser las políticas de cuotas u otras medidas de acción positiva, tal como Chile se comprometió al suscribir la CEDAW. En materia de incorporación de las mujeres a la fuerza laboral remunerada, si bien la participación laboral ha ido en aumento en los últimos años (47%), sigue siendo inferior a lo que ocurre en América Latina (55%).

A esta insuficiente mejora, hay que señalar la deficiente calidad del empleo femenino expresado en ocupaciones separadas según sexo; cargos con menor jerarquía, con menores responsabilidades y salarios; menor sueldo por igual trabajo; contratos más precarios, etc. Y aunque se inserten en el trabajo remunerado, las mujeres ejercen aún el rol reproductivo, entendido éste como el de la realización casi de forma exclusiva de las tareas domésticas, dedicación a la crianza y el cuidado de los hijos y familiares e incluso el de atender los afectos al interior de la familia. 

Este trabajo queda excluido de la esfera económica, no tiene regulación económica, por lo que plantea al estado el desafío de reevaluar el campo del cuidado, de interiorizar a los hombres de su responsabilidad y de que desarrollen destrezas y habilidades en el ámbito doméstico. Sí, el Estado chileno se ha abocado a que las mujeres se incorporen al trabajo productivo, pero no ha ocurrido lo mismo respecto al rol de los varones en el espacio privado.

Algunas políticas públicas que pudieran contribuir en este sentido son los permisos parentales exclusivos para los hombres progenitores para el cuidado de sus hijos e hijas; la extensión del beneficio de la sala cuna sin considerar el sexo del trabajador (a); políticas integrales de cuidado, campañas públicas de promoción del reparto de tareas o talleres formativos en tareas domésticas dirigidos a hombres.

Respecto a los derechos sexuales y reproductivos, Chile poseía una legislación que criminalizaba totalmente el aborto, ejerciendo de esta manera el total control sobre los cuerpos de las mujeres. De esta manera, desde el Estado se negaba su derecho a la libre disposición de su cuerpo, a determinar cuántos hijos e hijas deseaba tener y en definitiva, a trazar su propio plan de vida. Tal como establecen las recomendaciones de organismos internacionales hacia nuestro país, hoy eso ya es pasado, pero aún hay grupos radicales que sólo ven una cuestión moral y no de planificación libre, de libertad de arbitrio. 

El Estado tiene además el desafío de enfrentar de manera integral la violencia que sufren las mujeres por razón de su sexo, ya sea la física y psicológica ejercida por pololos, parejas o ex parejas, así como el acoso y la violencia sexual. Estas son manifestaciones de quienes consideran a las mujeres como ciudadanas de segunda, carentes de derechos y capacidad de decisión y finalmente, como objetos a disposición del placer y poder masculinos. Para ello, se hace urgente una Ley Integral contra la Violencia de Género, que sancione por ejemplo, la apología o la defensa a este tipo de violencia, que promueva la igualdad y dignidad de las mujeres en los medios y la publicidad, que facilite la inserción económica de las víctimas de violencia, entre otros aspectos. Es nada menos que la tercera parte de las chilenas, las que reconocen haber sido víctima de violencia física, sexual o psicológica, según cada una de las encuestas que se han realizado en Chile sobre esta materia.

Todos estos desafíos deberá enfrentar el nuevo Gobierno, el que venga, para avanzar en lo que constituye enfrentar la desigualdad de género en nuestro país, porque ese problema aún existe. 

Para El Examinador.cl
Paz Romero Bustos
Psicóloga Clínica
Máster en Psicología de la Conducta